Historia y Arte

¿La Quintrala?

Catalina de los Ríos y Lisperguer, conocida como "la Quintrala", existió realmente en el Chile del siglo XVII, y su historia está documentada en juicios, testamentos y crónicas de la época. Pero gran parte de lo que hoy consideramos "de terror" sobre ella también fue construido casi dos siglos después, con una intención muy concreta.

Editorial PrimarioEd
2 min de lectura
Publicado el 17 de August de 2026
¿La Quintrala?

No es una leyenda: existió

Bárbara Giangrandi lo aclara desde el primer minuto de la clase: esto no es un cuento de terror chileno más.

"Muchos creen que es una leyenda de Chile. Sin embargo, es un personaje real. Si bien está rodeado de leyendas, de mitos, de mucha oralidad, vamos en esta clase a ir a buscar lo que sí tenemos, lo que sí sabemos."

Nació alrededor de 1604 o 1605, heredera de un linaje que mezclaba sangre alemana, incaica, mapuche y española, algo poco común incluso para la aristocracia colonial de la época. La describen con un físico que, para la época, resultaba llamativo:

"La describen de ojos verdes, piel blanca y cabellos rojos, esbelta, muy alta y de gran presencia."

Una infancia marcada por el poder y el miedo

Criada por una abuela que ya había sido acusada de intentar envenenar a un gobernador, Catalina creció rodeada de rumores desde niña. Nunca aprendió a leer ni a escribir, algo que, según se cuenta, decidió a propósito.

Con los años, su fama empezó a mezclar hechos documentados —juicios, multas, acusaciones formales— con historias que hoy es imposible comprobar:

"Dicen que con todas estas enseñanzas de su abuela y sus cuidadoras, ella habría hecho un pacto con el diablo para permanecer siempre bella."

El terremoto, la corona que no quería quedarse quieta y una frase que quedó grabada

Uno de los episodios más extraños de su historia ocurre en 1647, cuando un terremoto destruye buena parte de Santiago y deja en pie, casi como advertencia, solo el muro donde colgaba un Cristo tallado años antes:

"A este Cristo durante el terremoto se le cayó la corona. Cada vez que trataban de ponérsela en el lugar que correspondía, volvía a temblar. Quedaron muy espantados y decidieron dejarle la corona donde estaba."

Cuenta la leyenda que ese mismo Cristo, ya instalado bajo su cuidado, la habría "mirado" en medio de uno de sus peores momentos, y que ella misma lo interpretó como un rechazo.

¿Por qué se volvió un símbolo?

La imagen que hoy todos tenemos de la Quintrala —cruel, temida, casi sobrenatural— no nace del siglo XVII, sino de un libro publicado en 1877, dos siglos después de su muerte. Bárbara Giangrandi explica por qué eso cambia completamente cómo deberíamos leer su historia:

"Tomó un personaje de dos siglos antes para usarlo como una metáfora de las críticas sociales de la época [...] Y es más impactante todavía que haya sido una mujer."

Esa misma ambigüedad —¿villana histórica o figura convertida en advertencia para las mujeres de otra época?— es, según la propia Giangrandi, la pregunta que atraviesa toda la clase.

 

Compartir
Curso online 4 fantasticas-mujeres en la historia de chile-barbara giangrandi

Curso relacionado

4 Fantásticas. Mujeres en la historia de Chile

$34.99018 lecciones · 2 h
Ver el curso

Aprender con Primario

Garantía de 30 díasSi no es para ti, te devolvemos el 100%.
Aprende a tu ritmoSin horarios, cuando y donde quieras.
Acceso por 2 añosRepite las lecciones las veces que necesites.
SoporteTe acompañamos si algo no funciona.
Material de apoyoMaterial descargable que complementa las lecciones.

Fuentes

Clase "La Quintrala", del curso 4 Fantásticas Mujeres en la Historia de Chile, Bárbara Giangrandi (Primario).

Sobre PrimarioEd

Editorial PrimarioEd

PrimarioEd es una editorial de cursos online donde cada curso lo dicta alguien que se dedica a lo que enseña. Este artículo lo escribe el equipo editorial, a partir del material de los cursos y de conversaciones con sus protagonistas.

Revisado el 17 de agosto de 2026 por Editorial PrimarioEd.

Newsletter

¿Te sirvió este artículo?

Recibe el siguiente en tu correo. Un envío por semana, sin relleno.

Puedes darte de baja cuando quieras.